EL PODER SANADOR DEL SONIDO

Nosotros estamos vibrando constantemente. Cada molécula, célula, tejido, órgano, glándula, hueso y fluido de nuestros cuerpos tiene su propio índice (coeficiente) de vibración. Lo mismo ocurre con cada chakra y cada estrato de campo electromagnético, o aura. Estos puntos y campos de energía son de igual importancia para el cuerpo físico, aunque menos densos. En cierto sentido reflejan el estado del cuerpo físico aunque, lo que es más importante, el cuerpo físico refleja el estado del aura.
La ciencia de la cimática prueba más allá de toda duda, que cualquier sonido cercano al organismo humano originará un cambio físico en el interior del organismo y sus campos electromagnéticos. Este cambio puede que solamente sea temporal, pero mientras perdura es posible que provoque ciertos factores muy poderosos y mágicos. Este es el momento de la sanación.

Desde un punto de vista estructural y biológico, el organismo es un conjunto de partes o elementos resonantes. Cada órgano, víscera, tejido, músculo y hueso… posee una condición de vibración o se encuentra resonando en una determinada frecuencia convirtiendo nuestro cuerpo en complejas frecuencias sonoras que en un estado de equilibrio suenan como una orquesta perfectamente afinada. Esto mismo ocurre con cada chakra o cada banda frecuencial de nuestro campo electromagnético (aura). Estos puntos y campos de energía tienen la misma importancia que el cuerpo físico, y están íntimamente relacionados. Por ello, cualquier sonido cercano al organismo humano originará un cambio físico y también afectará a los campos electromagnéticos. Este es el momento de la sanación y la trasformación.

La mayoría de las enfermedades empiezan en los cuerpos sutiles. Nuestros pensamientos y emociones negativos, también cargados de información vibracional, adoptan una forma densa y como patrones de energía se cristalizan a modo de frecuencias disarmónicas en nuestros campos etéricos. Esos patrones cristalizados van penetrando gradualmente en nuestros sistemas y se terminan por manifestar en el cuerpo físico.

El sonido es capaz de disolver estas cristalizaciones o energías potencialmente dañinas mucho antes de que lleguen al cuerpo físico, con lo cual podemos decir que el sonido es la medicina preventiva en su estado más puro.

 

Un índice de vibración más elevado crea mayores espacios entre las células, lo que las hace menos densas, evitando que las energías negativas o ajenas se nos adhieran fácilmente.
La terapia del sonido se fundamente en este principio de “resonancia en simpatía o solidaria”. El término resonancia se refiere al índice vibratorio de un objeto, y la resonancia solidaria o en simpatía se refiere al hecho de que un objeto vibrante provoca una vibración acompasada en otro; dicho de otro modo, el índice de vibración de un objeto se iguala al índice de vibración de otro objeto. Así es como actúa la cimática, y a esto se debe también el hecho de que algunas cantantes de ópera sean capaces de romper objetos de cristal con sus voces, o de que el ruido de los vehículos en circulación provoque el traqueteo de sus muebles. Ya hemos demostrado que cada parte del cuerpo y sus campos están vibrando. Es, pues, lógico que cada parte del cuerpo, se trate de un órgano o de un chakra, tenga una frecuencia (índice de vibración) óptima, sana. Cuando estamos enfermos, se debe a que alguna parte de nosotros no está vibrando en armonía consigo misma, con las demás partes o con el entorno. Esta disonancia o enfermedad puede sanarse con sonido y voluntad (intención)‚ devolviendo a las partes enfermas su frecuencia sana.


Al dirigir el sonido correcto hacia nosotros mismos, o hacia la persona que desea ser curada, podremos regresar a una vibración óptima, sana.
La mayoría de las enfermedades empiezan en uno de los cuerpos sutiles. Nuestros pensamientos, emociones y programación negativos adoptan una forma densa, a modo de patrones de energía cristalizados en nuestros campos etéricos. Esos patrones cristalizados van penetrando gradualmente, hasta que, en última instancia, se manifiestan como la enfermedad física en el cuerpo, nuestro campo electromagnético más denso. El sonido es capaz de disolver estas cristalizaciones o energías potencialmente dañinas mucho antes de que lleguen al cuerpo físico. Lo cual no es otra cosa que medicina preventiva en su estado más puro.


Los terapeutas del sonido, en cuya categoría incluyo a los chamanes, sangomas, ciertos monjes y todos los que de manera regular emplean el sonido para sentirse mejor, o para ayudar a otros a que se sientan mejor, cuentan con muchos recursos a su disposición. Los terapeutas del sonido occidentales utilizan una combinación de voz e instrumentos acústicos y sagrados de distintas culturas. Un conocimiento funcional del sonido, intención, intuición y energía provocará cambios poderosos en cada nivel de nuestro ser. Se trata de una terapia holística que actúa en los estratos físico, emocional, mental y espiritual.

El primer órgano sensitivo que se desarrolla es el oído, el mismo empieza a funcionar desde los 4 meses de gestación. Aproximadamente, se dice que es esta la razón de porque cuando uno esta angustiado normalmente nos llevan al pecho, esto nos calma por que nos recuerda el palpitar de nuestras madres mientras estábamos en el vientre.

La intención sin el sentir no funciona, esto nos da una pista de por qué a veces no podemos salir de determinado patrón, por ejemplo una adicción, lo cual nos genera una fuerte frustración.Lo que sucede es que si bien yo tengo la intención de salir, no tengo acceso a la voluntad porque ella está mas cercana al mundo de la emoción, tengo que moverme y encontrar la pasión para lograr una activación profunda y ahí generar el cambio. De ahí la efectividad de utilizar el método de los sonidos y frecuencias, porque con el sonido trabajamos sobre este campo. Fijate, que hoy en día tenemos accesos a tantas cosas, tantas herramientas, que deberíamos estar todos sanos, limpios y brillantes, ¿por que no pasa? porque en realidad prestamos mas atención a la técnica que a nuestro cambio interno, que si o si debe pasar por un plano que no puedo controlar con la mente, con el que tengo que amigarme y entregarme.

Vivimos la vida excesivamente a través de nuestra mente, intelectualizando todo, ¿Cómo hacemos para reconectarnos con esas otras partes nuestras?

El sonido es la manera por la cual empezamos a escuchar. En un nivel simbólico nuestra mente está ligada a la vista, y la vista aumenta la sensación de distancia. El oído remite al hecho de que estamos inmersos en algo, en un medio vibrante. A los cuatro meses de gestación está desarrollado nuestro oído y empezamos a escuchar, por lo tanto nuestro oído se abre antes que los ojos y se cierra después de los ojos. Esto no solo es un conocimiento ancestral que los tibetanos manejaban muy bien cuando ayudaban a los moribundos a irse al justo lugar, hablando y guiándolos por el oído; sino que desde el punto de vista científico también tenemos comprobaciones.

El contexto sonoro en el que estamos inmersos nos impacta significativamente, si voy a Buenos Aires, necesito un tiempo para adaptarme, el ruido me aturde y me desorienta; y no prestamos atención a ello, dado que nuestra sociedad esta más centrada en la vista que en el oído y hemos perdido la capacidad de conectarnos con esta red que nos rodea, a diferencia de los animales que escuchan y están más atentos y participativos con el entorno. Debemos conocer el impacto que tienen la sonoridad del medio en que estamos: si es malo, nosotros perdemos conexión; en cambio si es armónico, como el sonido de la naturaleza, el contexto es sanador. Por ejemplo hay ciertos sonidos de calidad que provienen de instrumentos como el gong, los cuencos de cuarzo, los sonidos de solfeggio, las ondas cerebrales, o de ciertas técnicas de voz, que recargan el neo córtex, una parte del sistema nervioso que solo se estimula cuando estamos en presencia de esa franja de sonido y vibración determinada.

Debemos tomar conciencia que hay otra parte de la mente que tiene que empezar a manifestarse. Y esta parte se manifiesta en el silencio interior. Al usar estos sonidos, a nivel neurológico se calma la parte fluctuante de la mente y empieza a despertarse esa otra dimensión. Esta es la razón de que en todo templo oriental encuentras estos tipos de sonidos o usos de la voz; incluso en occidente, el diseño de iglesias del medioevo obedecía a un objetivo sonoro más que arquitectónico, se pretendía que vibrara de determinada manera, pues se conocía que el sonido se utiliza para transformar la consciencia: los cantos gregorianos son la ultima expresión, en nuestra tradición, de esta ciencia del sonido que se fue perdiendo. De manera que el silencio interior no es un esfuerzo, no tengo que forzar mi mente a estar en silencio, ello viene solo. –Por lo tanto, tenemos que descubrir esas herramientas que nos llevan naturalmente a un estado de quietud y calma, ella no puede ser impuesta, lo que guarda coherencia pues es un estado que surge del ser y no desde el ego.

Mediante el empleo regular del sonido combinado con la intención, podemos empezar a vibrar de manera más rápida, a un nivel celular o molecular. Esto recibe el nombre de “subir la frecuencia”. Un índice de vibración más elevado crea mayores espacios entre las células, lo que las hace menos densas, evitando que las energías negativas o ajenas se nos adhieran fácilmente.
Algunos de los modos en que el sonido, ondas y frecuencias de solfeggio pueden ayudar en la sanación:

1) Alivio del estrés y la ansiedad
2) Mejora de la concentración
3) Mejora de la creatividad
4) Mejora de la visión (física, mental y espiritual)
5) Equilibrio de los hemisferios cerebrales
6) Restablecimiento del equilibrio del sistema endocrino mediante la vibración de la hipófisis o pituitaria.
7) Alivio de la sinusitis y los dolores de cabeza
8) Estímulo de la actividad de las ondas alfa o meditación profunda
9) Aumento de la energía por medio de la estimulación del líquido cefalorraquídeo (posiblemente la forma física de la energía kundalini)
10) Equilibrio y limpieza de los chakras y del aura (y los órganos y glándulas correspondientes)
11) Limpieza del entorno
12) Fácil acceso a la intuición y a la conciencia superiores
13) La curación de enfermedades graves como los cánceres y tumores puede obtenerse también con la práctica frecuente.

Valorando todo esto, pensemos entonces que en nuestro poder está trasformar nuestra biología, nuestra mente y emociones, y es más, podemos tener la posibilidad de cambiar en salud y bienestar a las personas que lo necesiten.

Edgar Cayce predijo en la década de los 30 que el sonido sería la medicina del futuro. Y el futuro ya está aquí.


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