EL MIEDO

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Dentro de nosotros existe tanto la luz como la oscuridad. La luz es lo que somos a nivel esencial, y las sombras representadas a través del miedo, es lo que no somos a nivel esencial pero nos identificamos con ello porque desconocemos nuestra Esencia.

Las sombras, oscuridad o miedo son expresiones de la naturaleza egocéntrica y el amor es expresión de la naturaleza esencial (no amor considerado romántico o emocional, sino amor con mayúsculas, amor como vibración que infunde al respeto, desapego, la aceptación y una serie de cualidades propias de la Esencia).

El miedo se suele considerar un gran enemigo. En la sociedad, nos han enseñado “no hay que tener miedo”, hemos ido creciendo con  la creencia de que el miedo es algo malo, a lo que tenemos que rechazar, que el miedo es de cobardes, que el miedo te aleja de lo que sueñas, que el miedo te paraliza, que el miedo te hace sufrir etcétera.

El miedo es un mecanismo de seguridad de la naturaleza egocéntrica.

Cuando adentramos en lo desconocido, la alarma del miedo se enciende negándote la confianza ante lo nuevo y las aventuras. Por tanto, el miedo es lo opuesto a la confianza, al dejar fluir, dejarse llevar (cualidades propias de la naturaleza esencial). Con el miedo se activan los juicios, se juzga al miedo de malo porque desconocemos el potencial del miedo. Estamos tan inmersos en unas creencias sobre el miedo que no vemos que en realidad, el miedo es un maestro de vida.

Tendemos a huir del miedo, le damos patadas y lo arrinconamos porque lo consideramos un lastre, algo negativo, algo que no puede ir con nosotros porque lo identificamos con una serie de creencias negativas. Pero en realidad, el miedo, cuando lo miras de frente y lo escuchas, es el potencial para poder “brillar”. Es cierto y no es sólo teoría, en la práctica funciona. El miedo simplemente te está poniendo de frente, aquello que te has olvidado que eres. Por eso, detrás de cada miedo, se esconde un tesoro. Porque el miedo es amor en sombra.

El miedo te indica lo que ya eres pero te has creído que no lo eres o no lo tienes. Y gracias a ese miedo, al escucharlo, reconocerlo, expresarlo y abrazarlo, cuando has hecho las paces con él, desaparece. Si, así de mágico! No es broma, si no lo has probado, pruébalo y verás…

Aquello a lo que le temes, te está indicando el potencial que tienes para poder desempeñarlo, el miedo te hace escucharte, mirarte, y cuando lo escuchas sin juicios, sin pensar que eres un cobarde por tener miedo, o que es algo que no quieres en ti, y de corazón lo abrazas, en ese momento, se produce la alquimia. Y aquello que era una sombra, cae, se suelta y deja espacio a la luz, a lo que somos por herencia natural.

Los miedos nos hacen soñar porque vemos aquello deseado como algo que no podemos alcanzar; y los sueños nos muestran lo que ya somos pero hemos creído que es imposible, algo inalcanzable que es meramente ilusión.

Cuando soñamos algo no de forma estratégica, del ego, de querer algo de forma posesiva, sino soñar de corazón, es el anhelo de lo que somos y lo que podemos expresar. Vivimos alejados del potencial que somos porque no nos creemos que podamos ser esa “grandeza”, esa luz. Y a través de los miedos, adentrándote en ellos, y haciendo el proceso de aceptación de los miedos, nos traen enormes regalos.

Pero es necesario no juzgarlos, no rechazarlos, no luchar contra ellos, de esta forma, el miedo se agranda y aunque parece que por un tiempo haya desaparecido por haberlos arrinconado, vuelve a manifestarse una y otra vez. Porque lo único que necesita el miedo, es ser escuchado, ser reconocido y ser abrazado. Como un niño pequeño que necesita la atención, cuidado y cariño maternal o paternal. ¿A un niño pequeñito si tiene miedo lo arrinconas, lo juzgas, le dices que desaparezca, le dices que es un cobarde? ¿O lo escuchas, dejas que se exprese y lo abrazas? ¿Por qué no nos  tratamos a nosotros mismos, a nuestros miedos, de la misma forma, con esa empatía, cariño y comprensión que tratarías a un niño?

Uno de los actos más valientes es la transformación de los miedos en luz. Se requiere mucha humildad, para reconocer que se siente miedo, se requiere mucha constancia y apertura al escucharlos, darles espacio para que se expresen y no juzgarlos, no caer en las viejas creencias sociales. El miedo es el maestro de la transformación y de la libertad.

Fuente:

https://detrakamanoli.wordpress.com/2016/04/12/alquimia-la-magia-de-las-sombras/


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